viernes, 31 de octubre de 2008

Un ratito más...

Este riñon izquierdo me trae más dolores de cabeza de lo que todos creíamos. En unos 15 días (con suerte y viento a favor) deberían operarlo para que, de una buena vez, pueda dedicarme a lo que más me gusta de un tiempo a esta parte: Vivir.
Mientras tanto, con mucho reposo y poco tabaco, los dejo un ratito más descansar de todas las cosas que ya me van a dar ganas de ir escribiendo. Se llenará este blog de anécdotas hospitalarias, espíritus aledaños a las salas de espera, luces que no anhelamos ver al final de ningún pasillo.
Por si me muero en la víspera no esta mal dejar aclarado algo: Si te tiran las patitas a la noche, si te da repeluz el espejo de tu baño, si te acongoja la tarde o se te cae el pelo te voy aclarando que no he de ser yo.
¿Cómo sabrán ustedes que sigo siendo yo quién escribo? ¿La morena tripa de mosca o el pequeño fantasma de ella misma?

viernes, 3 de octubre de 2008

Mucho más grave

A Julito, que me devolvió la confianza en mi misma,
que hace reir a Tiago y Eleonora,
que no se cansa de abrazarme,
que me hace feliz,
y me roba el corazón

Todas las parcelas de mi vida tienen algo tuyo
y eso en verdad no es nada extraordinario
vos lo sabés tan objetivamente como yo

y sin embargo hay algo que quisiera aclararte
cuando digo todas las parcelas

no me refiero sólo a esto de ahora
a esto de esperarte y aleluya encontrarte
y carajo perderte
y volverte a encontrar
y ojalá nada más

yo me refiero a que de pronto digas
Voy a llorar
y yo con un discreto nudo en la garganta
Bueno llorá
y que un lindo aguacero invisible nos ampare

y quizá por eso salga enseguida el sol
ni me refiero sólo a que día tras día
aumente el stock de nuestras pequeñas
Y decisivas complicidades
o que yo pueda o creerme que puedo
Convertir mis reveses en victorias
o me hagas el tierno regalo
De tu más reciente desesperación

no
La cosa es muchísimo más grave

cuando digo todas las parcelas
quiero decir que además de ese dulce cataclismo
también estás reescribiendo mi infancia
esa edad en que uno dice cosas adultas y solemnes
y los solemnes y adultos celebran
y vos en cambio sabés que eso no sirve
quiero decir que estás rearmando mi adolescencia
ese tiempo en que fui un viejo cargado de recelos
y vos sabés en cambio extraer de ese páramo
mi gérmen de alegría y regarlo mirándolo

quiero decir que estas sacudiendo mi juventud
ese cántaro que nadie tomó nunca en sus manos
esa sombra que nadie arrimó a su sombra
y vos en cambio sabés estremecerla
hasta que empiecen a caer las hojas secas
y quede el armazón de mi verdad sin proezas
quiero decir que estás abrazando mi madurez
esta mezcla de estupor y experiencia
este extraño confín de angustia y nieve
esta bujía que ilumina mi muerte
este precipicio de la pobre vida

como ves es más grave
muchísimo más grave
porque con estas o con otras palabras
quiero decir que no sos tan sólo
la querida muchacha que sos
sino también las espléndidas
o cautelosas mujeres
que quise o quiero

porque gracias a vos he descubierto
(dirás que ya era hora
y con razón)

que el amor es una bahía linda y generosa
que se ilumina y se oscurece
según venga la vida
una bahía donde los barcos
llegan y se van
llegan los pájaros y augurios
y se van con sirenas y nubarrones
una bahía linda y generosa
donde los barcos llegan
y se van
pero vos
por favor
no te vayas


Mario Benedetti

miércoles, 1 de octubre de 2008

La mujer más hermosa del mundo

Este regalo de Gery
una tarde de mucha tristeza
hace tanto tiempo...
Pero es la memoria
la que nos volverá sabios


Little Girl Blue

Pequeña niña triste
Pequeña niña triste

Siéntate ahí cuenta con los dedos
Qué más, que más se le puede hacer?
Sé cómo te sientes de lo que te pasa
Siéntate cuenta
Cuenta tus pequeños dedos
Mi infeliz niña pequeña,
pequeña niña triste, sí

Siéntate, cuenta esas gotas de lluvia, siéntate
Siéntelas, caen cariño todas alrededor tuyo
Dulzura que no sabes que ya es tiempo ?
Siento que ya es tiempo
Alguien te lo dijo porque ya tienes que saber
Que toda tú siempre deberá tenerlas que contar
o te van a querer presionar
y esto se sentirá como lo que las gotas hagan
cuando ellas las gotas bajen, cariño, alrededor tuyo
sé que eres infeliz

Siéntate, adelante hazlo
y cuenta con tus dedos
No sé qué más, qué más
Dulzura has tenido que hacerlo
y yo sé cómo te sientes
Se que no encuentras razón para continuar
y sé que sientes que debes terminar

Cariño, adelante y siéntate hacia atrás
Quiero que cuentes, que tus dedos cuenten
Mi infeliz, mi desafortunada
y pequeña niña triste
Sé que no estás alegre
Oh, dulzura lo sé

No me diga que Usted no se hubiera enamorado...


Ese movimiento de pelvis,
esa manera de bailar casi chamanica,
mezcla de Elvis y Morrison
y un camarógrafo aturdido o drogado,
pero perdido seguro.
Toda una estampa psicodelica.
Recuerde sus epocas de
fasito chistoso y saque a bailar
al panzón de su marido, Doña

viernes, 26 de septiembre de 2008

Años de Soledad

Jorge Arranz es un gran artista
que merece todo mi respeto y admiración.
Y el eterno agradecimiento
de su amistad correspondida

Pero el amor sin limites me crecera en el alma...


SENSACIÓN

Iré, cuando la tarde cante, azul, en verano,
herido por el trigo, a pisar la pradera;
soñador, sentiré su frescor en mis plantas
y dejaré que el viento me bañe la cabeza.

Sin hablar, sin pensar, iré por los senderos:
pero el amor sin límites me crecerá en el alma.
Me iré lejos, dichoso, como con una chica,
por los campos , tan lejos como el gitano vaga.
Arthur Rimbaud

jueves, 25 de septiembre de 2008

Había una vez... el sexo


Esos locos bajitos que se incorporan
con los ojos abiertos de par en par,
sin respeto al horario ni a las costumbres
y a los que, por su bien, hay que domesticar.

(Esos locos bajitos - Joan Manul Serrat)

Alguna vez iba a llegar el momento. Inevitable. Alguna vez Tiago y Eleonora iban a mostrarse sexualmente ante la vida. Con cuestionamientos y sin ellos. Una, como mamá, reconoce y acepta que estos pequeñísimos seres descubran su sexo y jueguen con él masturbándose sin pudor. Recuerdo que Tiago a la edad de su hermana estaba enloquecido con un osito que, para volver in disimulable su juego, tenía una suerte de cascabel dentro de la panza. Así que a la noche me sonreía escuchando el “clinqui clinqui” de un oso que merecía embarazarse porque mi hijito no le daba respiro. Eleonora fue mucho más “impúdica” husmeando debajo de su bombacha mientras miraba la película de los Simpsons. Ahí en el medio del comedor, dónde poco le importo mi presencia ni consideró (acertadamente) que podía llegar a ser reprimida. Por todo comentario de mi parte ambos escucharon lo mismo. Ellos eran los únicos que podían jugar con su sexo. Ellos y solo ellos. Nadie, ni siquiera un familiar de lo más directo podía jugar de esa manera con ellos. Su vagina o pene les pertenecían por completo. Y hasta ahí todos tranquilos. Hasta que un día llegó el día. Ayer mientras llegábamos al colegio, caminando solos, Tiago me preguntó que era “hacer el amor”. En los 10 segundos que tarde en contestarle puteé a toda la televisión que usa esos términos a cualquier hora y en cualquier programa (por ejemplo, en “Casi Ángeles”, una novelita para chicos a las 6 de la tarde se andaban matando románticamente arriba de un globo aerostático) y al padre de Tiago que no estaba para explicarle “semejante cosa” a este varoncito. Ay, madre! Suspiré hondísimo. Reflexione un minutito mientras seguía oyendo “Ma, te estoy hablando” y pensé que cualquier explicación solo biológica simplificaría las cosas para mi pero se las confundiría a él. Así que encaré recordando a Serrat con eso de que uno encara la paternidad sin oficio ni vocación y agregando sin experiencia ni de dónde mierda agarrarse. “Tiago, hijito” Lo miré casi como la primera vez que lo vi, recién nacido. Chiquito, indefenso, dependiendo de mi respuesta como aquella vez de mis cuidados, dándome tanta responsabilidad sobre él. En algún momento logré sentirme más liviana y pensar que era muy importante esta charla. Más de lo que él mismo se imaginaba. Hablé. Le recordé lo que había visto en el colegio sobre los mamíferos. De ahí a la reproducción sexual fue fácil. Los órganos sexuales y su función. Me miró absorto.

- ¿Mi pene se va a tener que meter dentro de una vagina, Ma? Pero…es blandito!

- Si, es cierto, pero en ese momento vas a estar muy feliz y todo tu corazón va a mandar mucha sangre hacia tu pene y no va a seguir blandito

- Ah, que sabio es el cuerpo. Pero… cómo saben mi cerebro y mi corazón que estoy preparado para hacer un bebé?

La puta madre que me parió a mí y a toda la humanidad. Y, ya que estamos en el baile…

- Hijo, a diferencia de otros mamíferos, las personas hacemos el amor cuando nos amamos mucho. Hacer el amor nos da placer, pero también responsabilidad. Vos podes elegir cuándo tener un hijo pero nunca olvides que las mujeres tenemos un cuerpo distinto. Nuestro cuerpo esta preparado para hacer bebés. El día que te sientas preparado para hacer el amor con la chica que elijas tenés que cuidarla mucho para no tener un bebé cuando aún no quieran tenerlo

- Y mis espermatozoides? Cómo saben ellos que estoy listo para hacer el amor pero no para tener un bebé?

- Ellos no pueden saberlo, por eso..

- El cuerpo no es sabio, es una porquería

- No, mi vida, (aguante la risa, cuántas veces uno se habrá dicho lo mismo?) tu cuerpo es sabio. Tanto es así que los hombres inventamos la manera de no tener bebés cuándo no queremos y de poder hacer el amor igual

- Enserio? Cómo?

- En los kioscos y las farmacias se venden preservativos. Son como unos guantes de plástico muy finito pero para el pene. Así, como un guante, debes ponerlo en tu pene cuando este durito y antes de que este dentro de la vagina de tu novia. Después de que salgan todos los espermatozoides tu pene se va a ir aflojando despacito, así que antes de que se afloje del todo, sacas tu pene y le sacas el preservativo. Así ningún espermatozoide se escapa y tu novia y vos no van a tener bebés que aún no quieren

Me miró un minuto antes de sonrojarse. Casi estábamos en la puerta del colegio. Sus compañeritos lo saludaban y lo llamaban.

- Chau, Ma

Salió corriendo sin besarme, pero se paró casi en la puerta de la escuela. Yo me sentía aturdida de tanto pensar para hacer lo mejor que podía, asi que no atiné a llamarlo y reclamarle el saludo. Se volvió despacio y me abrazo.

- Gracias, Ma. El día que tenga novia la voy a proteger mucho

- Seguro que si, mi amor. Seguro que si.

Volvió a correr y se perdió entre los demás chicos. Menos chico, más hombrecito. Y esta mamá se fue despacito a laburar. Un poco más mamá de lo que era, pero con una cosa rara en el pecho, tan rara que hasta tuvo que llorar un poquito para que se le fuera pasando.