viernes, 9 de noviembre de 2007

Estamos seguros de la Historia...

Tenemos tantas ganas de permanecer escondidos como las que pueda
tener un ahogado de quedarse en el fondo pero no tenemos posibilidad de
elección —hay que confesarlo— como tampoco la tiene el absolutismo.
Por esto, a pesar de todo, tenemos derecho a mantener nuestro optimismo,
incluso cuando nos ahogamos en nuestros escondrijos. No nos moriremos
por eso, estamos convencidos, sobreviviremos a todo y a todos. La mayor
parte de los partidos de hoy estarán ya enterrados cuando la causa a la que
servimos se imponga al mundo entero. Entonces, nuestro partido, que hoy
vive en una total clandestinidad, será el gran partido de la humanidad y
ésta dueña, por fin, de sus destinos.
La historia está al servicio de nuestro ideal, trabaja con una lentitud
bárbara y con una crueldad impasible pero estamos seguros de ella. Y
cuando devora la sangre de nuestros corazones para alimentar su movimiento,
tenemos ganas de gritarle: ¡Lo que hagas, hazlo pronto!

Resultados y perspectivas (León Trotsky - 1905)



martes, 23 de octubre de 2007

La importancia de llamarse Carlos








Como juego del Destino ignorante de que hubiera un factor común entre estos seres: Despertar en el mundo la Revolución de los sentidos.


Darwin ha venido a explicarnos, convencernos y conmovernos con una cruda realidad: Somos pequeños evolucionando. Minúsculos seres en un Universo de seres. Todos creciendo en especie aunque la historia aveces nos haga padecer como individuos.
Finitos, mortales, sin paraíso ni infierno.
Sin Superman que nos libre de la evolución ni Batman que nos juzgue contra ella.


Marx sea quizá de esta lista quién más haya tomado el cielo por asalto. Filósofo, científico y humano. Rompió los huesos molidos de un cuerpo que comenzaba a pudrirse: el Capitalismo. Dejó al desnudo sus insalvablescontradicciones que acabarían con él y con la humanidad toda.
En un supremo acto de amor nos dejó el colirio para quitarnos la ceguera de los ojos y los tiempos: Las bases sociales sobre las cuales la humanidad puede librarse de la explotación del hombre por el homrbres
Amigos mios, o hacemos la Revolución o nos hundiremos en la barbarie.

Chaplin sin voz pone en imágen tan graciosa como la tragedia griega, un Tiempo Moderno que él no supo ni sabrá que cada día es un poco peor. Nos conmueve a los gritos de un Dictador esta misma verdad en su voz.
Nos dejo ver con sus ojos el espanto, el amor, la ternura que se clava en el alma
Baudelaire reclamandolé a Caín que arroje a Dios sobre la tierra. Baudelaire transcribiendo la Elevación sobre las flores que pocos pueden sentir. Baudelaire pisando sobre el desierto que luego sembrarán los surrealistas. Baudelaire vomitando poemas con sangre, con fastidio, rompiendo vasijas de barro y ventanales de iglesias.
Gritando en sus libros un espanto capaz de helarnos la sangre y extasiarnos hasta las lágrimas


Más cerca, un sueño llamado Gardel. Guitarra y tango. Amor perdido. Desengaño en verso. Sangre con música. La voz que no tiembla para provocar huracanes.

Constelaciones ajenas a nuestro pobre entendimiento los bautizaron Carlos. Serán estas mismas las que jueguen anagramas, rayuelas y escondidas; dejandonos a nosotros tan animales, tan marxistas, tan cineófilos, tan tangueros con las venas abiertas admirando la vida, su obra y a quienes supieron dar gran uso de ella sin importar el azaroso nombre de pila

lunes, 22 de octubre de 2007

Sueño de una noche de verano

"Un hombre puede ser muy feliz con una mujer, hasta que se enamora"
(Oscar Wilde)

Como la luz azul de las luciernagas
las monedas tintineron buscando
la huella en la arena, la que perdura.
Sin cesar, el humus encalló en ti,
la carencia como presencia ausente y constante.
¿Con qué don erguías la bandera ardiente?
Tal vez por eso el Olimpo suspendió su sueño



Jotta - La Negra

Poema sin tiempo

Se caen los techos
Las flores se pudren
El sol quema los noctambulos ojos
El piso es blando
La náusea
Se pierden las melodías
Los trenes se cruzan sin frenar
El derrumbe de puentes
Los colores se opacan
No hay lluvias
No hay otoños
No hay primavera
No te vayas
No te vayas
No te vayas
No

sábado, 20 de octubre de 2007

Como sábanas blancas después del amor

"Cuantos besos me perdí por no saber decir te necesito." ( Joaquin Sabina )


La sonrisa es unívoca a la hora de manejar el resultado de un momento anhelado. Ella expresa el acierto o no de un gesto, de una mano tendida, de una susurro, de una canción a media voz, de un instante que deseamos eterno. La sonrisa es la única verdad en medio de tanta máscara carnavalesca a la que estamos acostumbradonos con el paso de los años. La sonrisa se escapa sin pedir permiso, se disuelve en brisa, se congela en el calor de una caricia en la espalda. La sonrisa no conoce mentiras ni engaños, sabe que no puede ser concebida sin sinceridad.

Esa sonrisa tuya que entro a hurtadillas como ladrón en la noche, “con un poema y un trombón a desvelarme el corazón”. La que no sabia de tu arrepentimiento ni de mi suspicacia. La sonrisa que no conoció fronteras ni prejuicios, ni morales burguesas, ni Cronopios ni Famas.


Sobre todo, no conocio Esperanzas.

La gente es muy extraña

A los que saben que los hombres y las mujeres que no te desean, son malvados



Las personas son extrañas cuando eres extraño
Las caras parecen feas cuando estas solo
Las mujeres parecen malvadas cuando no te desean
Las calles son desiguales cuando estas mal

Cuando eres extraño
Las caras salen de la lluvia
Cuando eres extraño
Nadie recuerda tu nombre
Cuando eres extraños

Las personas son extrañas cuando eres extraño
Las caras parecen feas cuando estas solo
Las mujeres parecen malavadas cuando no te desean
Las calles son desiguales cuando estas mal

Cuando eres extraño
Las caras salen de la lluvia
Cuando eres extraño
Nadie recuerda tu nombre
Cuando eres extraños

Cuando eres extraño
Las caras salen de la lluvia
Cuando eres extraño
Nadie recuerda tu nombre
Cuando eres extraño









lunes, 14 de mayo de 2007

I’m not a fucking Barbie girl

"Quiéreme cuando menos lo merezca, porque será cuando más lo
necesite" (Dr. Jeckyll)


Mamá quería una nena educadita que supiera limpiarse la boca despues de comer, combinar el color de la pintura de uñas con los zapatos taco aguja, de cintura delicada y senos prominentes.
Nada de nada de nada. El espanto que me provoca la imagen de la chica Barbie solo tiene comparación con el asco que me da el brocoli hervido. Nena de modales Legrand, que sepa coser, que sepa bordar, que sepa abrir las piernas para ir a jugar. O mejor dicho, para que juegue el otro, el verdadero dueño de su sexo, el estigmado por la pulsion sexual freudiana.
A los siete años me agarré a trompadas con unas cuantas vecinitas que me discriminaban porque yo prefería jugar a la pelota antes de jugar a las muñecas. Después de varios moretones consensuamos: Ellas jugaban a la “mamá” pero yo jugaba a la “mamá soltera”. A regañadientes aceptaron y fuimos felices sin comer perdices, porque siempre sospeche que esos cuentos estaban incompletos. La carne de perdiz es espantosa y la felicidad dura más o menos lo que dura.
En la adolescencia fue todavia peor. Todas flacas a fuerza de pura anorexia. Para que agarrarse a trompadas de vuelta, entonces la anorexia tambien fue mia. Mierda. Año y medio de un tratamiento espantoso para poder recuperar un poco de forma. Sospecho que ahí empece a decir basta a esta cultura de la barbie girl donde todos los pantalones de tiendas chetitas no superan el talle 36.
Mi cuerpo no es el de una modelo, pero mucho me he esmerado en que no lo sea. Las horas que ellas invierten en gimnasio yo las disfruto tomando cerveza con mis amigos. Y ahora que lo pienso (y lo escribo) el término “modelo” es determinante a la hora de las comparaciones. Las Barbie Girls son el modelo del derrumbe de la belleza. La belleza que conmueve, que exalta las emociones, el placer dionisiaco, la seguridad de nuestras tetas y nuestro culo, el suave masaje sobre el clítoris cerebral, la poesía del orgasmo desprejuiciado y sin pose fotográfica, el beso matinal con gusto a mierda, la sonata de ronquidos en una cama de una plaza donde apenas caben mis estrías.
Y el amor.