miércoles, 5 de junio de 2013

Manifiesto de las conchudas


“Las mujeres han servido durante todos
 estos siglos como espejos que poseyeran el
poder de reflejar la figura del hombre a
un tamaño doble del natural”.
Virginia Wolf,


Todo se enaltece cuando aumenta su tamaño, excepto la
concha.
Llamar “conchuda” es como decir “hija de puta” “jodida”.
Una mina de mierda, basicamente.
Nada bueno se espera de la conchuda.
La conchuda es traidora, malvada, resentida. O así nos
han enseñado a ver a nuestro sexo.
Si van a tocarte será en busca de tu conchita.
Si aumenta su tamaño, pues, jugarás del lado de las
malditas.
Si se traspola el aumentativo hasta la palabra pija, ocurre
todo lo contrario.
El pijudo. El poronga. La enorme chota.
Todos ellos son los capos del Universo. Los piolas. Los
que saben lunga como funciona esto: la vida, la literatura,
las almas sensibles, la calle, la física nuclear. Ellos lo saben
to-do.
Ahora, ¿por qué la antítesis social sin disimulo?
¿Por qué el escarnio gratuito al aumento voluminoso de
un sexo u otro?
Creo que la única pretensión de esto es convencernos de
una actitud absurda y machista: conservar nuestro sexo
tan pequeño como se pueda, tan infantil como se pueda,
tan sometido como se pueda.
Si conchuda es la que se va con otro tipo, ¿dónde está la
ofensa?
¿Te fijaste primero si no sos un pelotudo que descuidó los
chiches y se anda quejando que otro nene se puso a jugar?
Ah, no. Claro, la culpa será de la conchuda.
Conchuda es la que hace juicio por alimentos al forro que
se pasea en remis con la misma boluda que terminará
haciéndole juicio por alimentos algún día. Say no more.
Conchuda la que no se deja gritar ni por la policía.
Conchuda la que dice “No te quiero”. Y no miente.
Y no le importa.
Ninguna conchudez nos avergüenza. Ni nuestros períodos
mal humorados ni nuestros embarazos sensibles. Será, en
todo caso, responsable la madre naturaleza.
Un pellizcón en los huevos y ni así entenderías, elefante
trompita.
Nos convencieron de la “belleza” de una vagina pequeña
para imponernos mentes pequeñas, lugares pequeños,
sueños pequeños, decisiones pequeñas.
Ante esta verdad, solo una idea se desprende lógica: En
un conducto pequeño, cualquier astilla es garrocha.
Nos engañaron. Nos quitaron la bandera de la enorme
concha que goza, juzga, elige, pare y se ríe a carcajadas.
Volvamos por ella. Recuperemos la palabra conchuda para
felicitarnos. Para abrazarnos en lo más femenino de
nosotras. Para querer con nuestras fortalezas en toda su
magnitud.
Sin pequeñeces.
Y que se la banquen

6 comentarios:

AMARANTA dijo...

Genial!!!! Recuperemosla! Felicitemonos porque todas somos conchudas, en el mejor sentido de la palabra.

Me encantó

Sergio dijo...

Excelente demostración de resentimiento puro y genuino...

Adriana Celli dijo...

Entonces los hombres deberían también enojarse por los términos boludo y pelotudo, que si bien significan: que tienen bolas o pelotas, en el argentinismo es sinónimo de imbécil!

Claudio Fabian Valle dijo...

BRAVO CONCHUDA!!!!!!!

Guillermo Refondos dijo...

Maravillosa la descripción y defensa del concepto de Conchuda, pero creo haber escuchado por ahí que Konchuda significa otra cosa...aunque suenan iguales.

Stella dijo...

Me encantó! Abrazos de esta descomunal conchuda.