viernes, 27 de junio de 2008

El día que Dios no quiso


“Pero en las grietas esta Dios que acecha”

(Jorge Luis Borges)






Había una vez un día agotador, de esos que me suceden sin que pueda evitarlos. Días eternos de 20 horas de vigilia sin poesía ni música, con hijos terribles cobrandome con iva e interes por mora todos mis divorcios, todas las ausencias que no debo pagar yo pero que le vas a hacer.

Hastiada de ser madre, hija, sobrina, prima, amiga, compañera, mujer, ex mujer, amante y novia. Asi de bien como para decir: “Hoy no cocino” y subir crios, mochilas, ropa limpia y celular a un remis que me lleve donde alguien me abrace un poco y me convide un vasito de vino.

Con canas y sin tintura me baje en la casa de Julito que tiene toda la paciencia de todos los hombres del mundo guardada para estos insoportables momentos. Paciencia, vinito y calefón eléctrico para reparar con agua este barro pegado hasta los huesos de andar peleando con la vida para que me pase la mensualidad.

Desnuda y besada ya, pronta al agua pato pato sin los zapatos patos y de pronto, mojada, inmersa, respirando yoguisticamente en mi silencio se pudo escuchar el sonido de un calefón aún enchufado que me podría haber mandado minimamente a la mierda.

Mamita querida el cagazo es hereje y como no madre mia, seguro que si Dios existe debe quererme mucho como para andar desafiando tanto a las leyes de la física que me enseñaron que el agua es tan buena conductora de la electricidad.

En bolas y a los gritos cual Tarzán de suburbio, informe al besador que si pensaba enviudar se podia ir a la reputa madre que lo re mil parió, que me apagara el calefón y me trajera un cigarrillo ya que en el umbral de mi parca donde nadie habia venido a asomarse necesita tabaco para no irme tan sola.

Lejos del aparato bañador recordé que el día anterior charlando con mi amigo Gery sobre las ventajas del ateísmo, citó a Borges. “Pero en las grietas está Dios que acecha” dijo Jorge Luis (el otro, no el que quiero tanto) y debe tener razón, pensaba yo mientras fumaba y puteaba mirando desconfiada el calefón que debía abrir de nuevo para depilarme las piernas y ser amada como las nenas.

Me reí con sinceridad como solo se puede reir uno cuando está solo, cuando la risa es genuinamente expulsada por el diafragma. Duró el instante que mi vista tardó en descubrir que en el botiquín descansaba una ajena y conocida pulsera con las imágenes de varios santos. ¿Se puede desafiar tanto a la metafísica de esta sacrosanta cultura que me relleno el cerebro?

Soy atea desde que Dios me convencio que si bien necesite más de una vez de que exista lo lamenta muchisimo pero nada puede hacer al respecto. No está, me gritó la ciencia. No está, me informó la misma biblia. No está y yo me sentí muy tranquila de ello. Aprendí a disfrutar de mis aciertos y a enmendar mis errores yo solita. Asi como la evolución me lo ha permitido. Y defiendo su no existencia ante quienes se empeñan en endilgarle problemas y soluciones, malversaciones de fondos y perversiones. “El Señor obra de manera misteriosa” es una agradable manera de no hacerse cargo de las cosas que nos pesan. Paradoja que todo esto pensara yo misma en un día en el que estaba tan saturada, pero ese calefón enchufadísimo y un Dios que no existe acechando en las grietas, ofreciendome paz a cambio de mi alma. “Mi alma! Vade Retro!” “Mi alma? A cambio de paz? Pagando con que? Con culpa, con estoica culpa sobre todo lo que Usted no mande.

“Asi no vale. No es tan grande la tentación de una eternidad repleta de querubines a cambio de mi libertad”

Eso si, preferi dejar el baño donde la física y la filosofía lo habian interrumpido. No sea cosa que y yo no tengo ganas.

1 comentario:

Jorge Luis dijo...

mira a mi me gusto mucho como lo escribiste pero a mi duele tanto leer ciertas cosas que vos seguramente tendrías que comprender por que lo digo. literariamente esta muy bueno pero me duele por mas que digas por ahí algo lindo.besos HELMERVAN