sábado, 3 de mayo de 2008

Post Data


Hay un capitulo de Los Simpsons donde Bart se enamora de una
chica mayor que él. Ante el rechazo , el sueña que ella le mete la mano en el pecho y le arranca el corazón arrojandolo contra una pared.

Yo se lo que se siente.

Sin muchos mas preambulos, el corazón roto debe ser uno de los dolores más insoportables que le ocurren a nuestro cuerpo y a nuestra razón. Ese dolor en el pecho, justo en el medio, es físico. No hay mentiras en esto, duele como la puta madre y el ahogo es tan grande que a veces falta el aire.

Soy la sobreviviente de un amor que me hizo mierda. De esas pasiones que no conocen la razón, que nos empujan hasta la denigración de rogar la mentira antes de la espantosa verdad, del llanto sin pudor, la desnudez de la mirada perdida de comprobar que no hay droga que nos saque lo suficiente de la realidad, de la soledad en la luna de valencia.

Soy la que se levantaba y se acostaba temblando hasta los huesos esperando el momento en que por fin pudiera despertar de esa suerte de pesadilla interminable.
Soy la que se desangraba recordando los detalles mas tiernos, mas conmovedores. Las instantaneas más bellas de ese rato en el que jugue a la eternidad.
Soy la que se emocionaba al rozarte, la que se conmovia con una sonrisa chiquita que sospechaba para mi.
Soy la que se esmeraba en agradarte, la que buscaba encontrarte.
Soy la que redescubrio el sol sin vos y le dolia.
Soy la que se desperto de llover y sobrevivio.
Soy la mujer que más te amo en tu vida.
Soy la mujer que más te esmeraste en herir.

El sentirse desintegrado, ese debe ser el adjetivo mas pertinente. Torturandose de manera continua sobre donde se equivoco uno para perder tanto!! Es tan espantoso, que uno de pronto comprende a todos los Romeos del mundo, a los suicidas, a los asesinos, a los locos.

El abismo se acaba. Amanece y nos duele menos. Y un día cualquiera nos sorprende no estar tan heridos, no sentir ese ardor. Y duele un poco porque nos sabemos más lejos, pero a las brasas no vuelve nadie que las haya saltado. Entonces, el camino incierto de la recomposición del alma.
Más sabios.
Más viejos.
Más cautelosos.

Todo el tiempo sacandole hojas al corazón que habremos sabido levantar del piso, golpear suevemente con la realidad para que arranque de nuevo y colocar en su lugar.

Eso si, un poco menos a mano.

jueves, 28 de febrero de 2008

Casi nunca me acuerdo y por suerte casi nunca me olvido


Te voy a amar toda la vida.

Esta sentencia pareciera cuantificar las declaraciones de amor más profundas. Y es muy cierto que tal vez en el momento de decirlo sea eso lo que realmente uno siente, una suerte de eternización de ese amor o el deseo de que asi sea. Después la historia nos absuelve con terapia y rutinas varias que dan la veña para que lo infinito retorne a su carácter de finito y el universo siga su curso.
Un llanto espamentoso, vómitos, borracheras, ese dolor insoportable a la altura del esternón, drogas y sexo sin ganas coronarán el duelo.
Pero, porqué seguir pensando que lo realmente bueno debe ser para toda la vida? Tanto nos gusta el cuentito del cura con su “hasta que la muerte los separe”? Cuánto valor tiene en nuestra psiquis saber que la abuela estubo casada 50 años?
Y, la verdad, debe de ser mucho de todo eso. Porque lo lindo del amor es, precisamente, todo lo contrario. Es su carácter de atemporal en todos sus aspectos. Esa sensación de sin tiempo que transcurre mientras cebas mates; esa cosa rara de sentir que nos conocemos desde siempre, desde algún otro espacio donde las horas no se pueden contabilizar.

Igual, todo esto no importa. Estoy segura que la próxima vez que me enamore sentiré que será para toda mi vida, que no tiene fin, que no se puede amar más de lo que yo amo.

Y si no quedan opciones, entonces habré de enamorarme lo suficiente para que bien valga el desengaño.

miércoles, 13 de febrero de 2008

Contigo a la distancia


La distancia entre dos puntos equidistantes es equivalente al infinito aunque se mida en metros, kilómetros o centímetros. Así funcionan las relaciones humanas. Encontrándose y separándose en todo este universo de infinitos puntos, infinitas células, infinitos, aromas, infinitas sensaciones.

Me acuerdo claramente del día del cumpleaños del nene que me gustaba mucho cuando estaba en 2º grado.

Diego Cuchero cumplió 30 años el 17 de noviembre pasado. Jamás me dio pelota. Se burlaba de mí todo el tiempo. Me trataba muy mal porque yo soy profundamente morocha y él era bellísimamente rubio. Un perfecto nene bien de clase media que me hizo llorar de amor por primera vez.

Al mudarme cambié de colegio.

Christian, el más reo, se ganó mi corazón y le di mi primer beso. Más grandota y haciendo pruebas de cómo conquistar a un hombre, dediqué días, meses, años enteros a ayudarlo con las tareas, arreglarle la carpeta, armarle machetes con corazones, inventar travesuras que jamás cumpliría solo para agradarle.

Tarde comprendí que estaba enamorado de la única nena que esgrimía unos incipientes pechos a los 11 años.

Mucho más tarde entendí que nadie me querría por lo que yo fingiera ser sino por lo que soy.

Anda a saber porque mundos andarán Dieguito y Christian.

¿Se acordará Diego de las flores horribles que me esmeraba en dibujar para él? ¿Del pedazo de malvón que arranqué para regalarle? ¿Del beso que le tiré con los ojos llenos de lágrimas el último día que lo vi, antes de mudarme?

¿Christian se acordará de mi cara morada, llena de trompadas por ir a defenderlo; de las pocas monedas que ahorré para mi primer pollera elegida que estrené el día de su cumpleaños, de mi primer carta de amor, del corazón que pegué en el techo encima de su banco, el “Te Amo” que escribí a escondidas detrás de su pupitre?

El infinito que nos separa, mezcla de años y otras yerbas me convence de la veracidad del bolero.

Nunca se puede estar lejos de quienes se han convertido en parte de nuestra alma.

viernes, 21 de diciembre de 2007

De infecciones urinarias y otras yerbas

"Mi barrio fue una planta de jazmin"
(Eladia Blazquez - Mirando la Sur)




Como si poca presión ejercieran estas malditas epocas de balances de fin de año, vine a pescarme una fiebre de cuatro días que me dejo patas para arriba y muuuuuucho tiempo para pensar. Revisar papeles viejos, fotos viejas, flores viejas y hasta un tuquero viejo que no encontraba aparecio, vacio y moribundo.
A una que, como ya he dejado en claro, no le da placer "volver" (sin detalles filosóficos completamente discutibles en los que no voy a ahondar porque no discuto con quienes creen en el destino) esto es como ver una pelicula repetida sin que sea del todo una de Enrique Carreras aunque bastante parecida a una de Woody Allen.
Siempre me dio pavor empezar a balancear los años. Siempre me sono a asiento contable de oficina y eso es algo que poco tiene que ver conmigo, pero se ve que los 30 pegaron jodido y me encontre de golpe y porrazo buscando algun disquito de Silvio Rodriguez para poner musica de fondo y lagrimear tranquila.

Extrañando a Loma Hermosa, aquella de Chela y Maria Luisa. Pilar reclamando el pago de la luz (que jamás pagó); los gritos insufribles del Chancho Negro, mezcla de birra, risotada y Beto Orlando. El salame con queso fiado de Marcelo. El 670 que jamás venía cuando uno estaba apurado. Al borracho que le faltaba un brazo completo y se abrazaba (como podía, obvio) a la virgen de la placita preguntandole porqué. Los Melbour (tambien fiados) de Samy.

¿Cómo puede ser que uno extrañe cosas que no parecen muy extrañables asi contadas?

Porque si, porque es el pequeño tango que, modestamente, uno se dio el lujo de vivir.
Un lugarcito en la tierra que a veces me llama y tiene cara de papá, de Naldo con mocos, de mamá gorda y permanente, de Tiago bebé. De David en una casita azul, de David con pelo largo, de David con pechera del Polo, de David recortando fotos, de David cocinando tortas fritas.
De David.

jueves, 29 de noviembre de 2007

Pecados Capitales

Parece mentira, pero cuando los años van pasando el miedo a volver a querer es cada vez más grande. Porque es eso mismo…volver.

Volver no es lindo. No a mi Buenos Aires Querido, ni a Paris, ni a ningun lado.
Entonces pensar en volver ya en si es traumatico. Uno lleva cargado varias rupturas, alguna más dolorosa que otra y otra insoportablemente dolorosa más que algunas.

Pero, deteniendonos un momento, respirando hondo y mirando alrededor, que otra nos queda, manga de cagones? Que oportunidad mistica tendremos con garantia y todo de que las cosas no salgan mal?

NINGUNA. La vida termina en la muerte. Pero no existiría la vida sin la muerte misma, o no?. De una u otra forma las relaciones se acaban. A las puteadas, de viejitos despues de 66 años de matrimonio, subiendose a un micro; todo, todo se termina perogrullando a Vox Dei.

Entonces, Darling, para que tanto dilema!!

El peor pecado capital es irnos de aca sin haber amado tantas veces como hayamos podido. Hacer cosas de chicos siendo grandotes y boludos. Padecemos el razonamiento cuando en realidad es nuestra gran virtud. Si sabemos que se acaba, que sea eterno mientras dura. Que nos regalen flores que se marchitaran y alfajores que seran comidos con deleite. Besos que tampoco seran eternos nos llenaran los labios de fluidos compartidos. Caricias que terminaran en algun momento de la tarde nos quitaran el dolor de espalda. Mates que se enfriaran nos daran la bienvenida al dia. Haremos el amor sabiendo que sobrevendra el orgasmo para “aniquilar” la pasión. Y nos diremos “Chau” con cada despedida sabiendo que mañana, despues del trabajo, despues de la rutina, de las caminatas, de los enseres cotidianos, de las molestas responsabilidas volveremos a encontrarnos eternemente en otro beso que acabara en otro beso. En un mimo que acabara en otro mimo. En un mate a punto sin importar la temperatura del agua.

Y algun “Te quiero”

viernes, 9 de noviembre de 2007

Estamos seguros de la Historia...

Tenemos tantas ganas de permanecer escondidos como las que pueda
tener un ahogado de quedarse en el fondo pero no tenemos posibilidad de
elección —hay que confesarlo— como tampoco la tiene el absolutismo.
Por esto, a pesar de todo, tenemos derecho a mantener nuestro optimismo,
incluso cuando nos ahogamos en nuestros escondrijos. No nos moriremos
por eso, estamos convencidos, sobreviviremos a todo y a todos. La mayor
parte de los partidos de hoy estarán ya enterrados cuando la causa a la que
servimos se imponga al mundo entero. Entonces, nuestro partido, que hoy
vive en una total clandestinidad, será el gran partido de la humanidad y
ésta dueña, por fin, de sus destinos.
La historia está al servicio de nuestro ideal, trabaja con una lentitud
bárbara y con una crueldad impasible pero estamos seguros de ella. Y
cuando devora la sangre de nuestros corazones para alimentar su movimiento,
tenemos ganas de gritarle: ¡Lo que hagas, hazlo pronto!

Resultados y perspectivas (León Trotsky - 1905)



martes, 23 de octubre de 2007

La importancia de llamarse Carlos








Como juego del Destino ignorante de que hubiera un factor común entre estos seres: Despertar en el mundo la Revolución de los sentidos.


Darwin ha venido a explicarnos, convencernos y conmovernos con una cruda realidad: Somos pequeños evolucionando. Minúsculos seres en un Universo de seres. Todos creciendo en especie aunque la historia aveces nos haga padecer como individuos.
Finitos, mortales, sin paraíso ni infierno.
Sin Superman que nos libre de la evolución ni Batman que nos juzgue contra ella.


Marx sea quizá de esta lista quién más haya tomado el cielo por asalto. Filósofo, científico y humano. Rompió los huesos molidos de un cuerpo que comenzaba a pudrirse: el Capitalismo. Dejó al desnudo sus insalvablescontradicciones que acabarían con él y con la humanidad toda.
En un supremo acto de amor nos dejó el colirio para quitarnos la ceguera de los ojos y los tiempos: Las bases sociales sobre las cuales la humanidad puede librarse de la explotación del hombre por el homrbres
Amigos mios, o hacemos la Revolución o nos hundiremos en la barbarie.

Chaplin sin voz pone en imágen tan graciosa como la tragedia griega, un Tiempo Moderno que él no supo ni sabrá que cada día es un poco peor. Nos conmueve a los gritos de un Dictador esta misma verdad en su voz.
Nos dejo ver con sus ojos el espanto, el amor, la ternura que se clava en el alma
Baudelaire reclamandolé a Caín que arroje a Dios sobre la tierra. Baudelaire transcribiendo la Elevación sobre las flores que pocos pueden sentir. Baudelaire pisando sobre el desierto que luego sembrarán los surrealistas. Baudelaire vomitando poemas con sangre, con fastidio, rompiendo vasijas de barro y ventanales de iglesias.
Gritando en sus libros un espanto capaz de helarnos la sangre y extasiarnos hasta las lágrimas


Más cerca, un sueño llamado Gardel. Guitarra y tango. Amor perdido. Desengaño en verso. Sangre con música. La voz que no tiembla para provocar huracanes.

Constelaciones ajenas a nuestro pobre entendimiento los bautizaron Carlos. Serán estas mismas las que jueguen anagramas, rayuelas y escondidas; dejandonos a nosotros tan animales, tan marxistas, tan cineófilos, tan tangueros con las venas abiertas admirando la vida, su obra y a quienes supieron dar gran uso de ella sin importar el azaroso nombre de pila