viernes, 10 de abril de 2015

Homo non sapiens

Hay intentos de consuelo
que solo multiplican el dolor
como un caleidoscopio fatal.
Y uno se acaricia lo flojito,
se suena los mocos.
Observa multiplicada
la mirada
que es todo el mar
convulso y majestuoso.
Vacía los pulmones
con deseos exorcistas.
Aburridos de beber
duendes y lucecitas.
Laten los espejos que uno mira.
Laten despacio,
preocupados por mostrar cabalmente
el movimiento.
Uno mismo, todo el tiempo
observador aútomata
para que; al fín, se comprenda todo.
Hasta el porqué de pronto
nos arrasa dulcemente
el perfume del fuego.

Foul ahí, referí

Al delicado foul
en todo lo que ocurre.
Y elegir, por ejemplo,
la pasión contenida,
la frazada en los pies
siempre. Por las dudas.
La palabra poca y ambigua.

La soledad.

Jugar algunos días
a ser reales
y conservar los modales
y las buenas costumbres
lunes, jueves, domingos
y fiestas de guardar...

domingo, 15 de febrero de 2015

Instrucciones para tener una bici

Para tener una bici, todos sabemos, hacen falta solo dos cosas. Por un lado, un lápiz con punta y por el otro, un papel preferentemente blanco y con renglones que faciliten la lecto escritura.
Munidos de los elementos descriptos procederemos a escribirle a Papá Noel expresando, palabra más palabra menos, lo siguiente:

Querido Papá Noel:
                                 Quiero una bici


Este deseo puesto en palabras, tal vez imperativo pero contundente, al que llamaremos carta suele quedar colocado en la mesa, como un ala rota o una hojita de sauce muerta. Ese es, creo yo, el mayor problema.
Usted debe tomarla en sus manos, como se alzan las aves heridas. Esto es muy, muy importante. Sus manos son poderosas. No requiere de mística alguna. Millones de estrellas han formado su mano derecha y otro tanto hizo falta para crear su mano izquierda. Concéntrese, entonces. Invoque esa energía sideral que Usted contiene. Venza la boba timidez que lo separa del Universo.
Allí, apretada en sus manos, debe temblar la carta.
Debe temblar la tierra.
Debe temblar el cielo.

Y las bicis, es sabido, tarde o temprano aparecen. Las escuelas se llenan de mariposas. Los niños pedalean carcajadas al solcito. Todos los caramelos son más ricos y las rayuelas nadan de vereda en vereda. La sortija es para nosotros una vez y los chichones también, por supuesto.
Al fin y al cabo, de eso estan hechos todos los juegos.

martes, 10 de febrero de 2015

El abrazo partido

No va a saber acariciarte.
Esfuerzo perimido de sus manos.
No se va a enredar en tu saliva,
tu risa tonta, borracha de cielo.
Hipérbole sacrílega y revolucionaria
tu sonrisa de orgasmo.
No va a escuchar con la imaginación
en el poder a los barcos,
o los indios
o cualquier cuento siempre sin moraleja
ni punto final.
No te va a abrazar después del amor
como si la última lluvia de aire del mundo
jugase al gallito ciego en tu beso
y tu suspiro,
vital arrullo de un sueño prohibido
entre abrazos que se duermen
y se tropiezan torpes
y se tocan todo el tiempo
porque lo irreal está ahí.
En el río de tu mano
y esa electricidad que no tienen sus dedos.
No.
No la tienen.
Vos y yo sabemos que no.
Cómo desandaras hoy
tu paisaje sin colores.

domingo, 8 de febrero de 2015

Horizonte de sucesos


Límite de lo material
tu pie, la palma de tu mano.
Antes del tiempo de los tiempos
tu boca estaba muerta.
Muertas tus aves y la luz,
latido áspero que llena lo no dicho.
Cuánta indignidad
acaricia este vacío.
Lo que no será,
lo que resueltamente solo fue palabra.

Tristeza en vaso de agua,
absurdo sacrilegio.
Fortuito.
Furibundo.
Acecho de gorrión.
Tu pasión, olvidada en que bolsillo,
boquita ahogada 
dejándose ahogar
sin pataleos.
Te vas a enamorar de otra
mina sin sol.
A quién le importa
la verdad en el otoño.

Fuego silencioso,
colibrí de la savia.
Amanece apagado
el sol entre tus dedos.
Criatura inútil.

Habrá que echarse a rodar,
lejos del  frío de mi sombra.
Tus besos.
Tu mano amiga.
Tu risa.
Un listado  insoportable
reitera sin apuro
la certeza  de tu ausencia
que aún no ha comenzado.

Y ya no se demora

domingo, 25 de enero de 2015

Buenos días


La noche es una
mano en la garganta
que aprieta,
que se cierra
sobre tu nombre.
Tu nombre que solo
es dado para callar.
Y calla.
Orgía de libélulas, tus ojos.
Otro temor invocarán
tus dedos.
Rueca santíficada
y la palabra.
Una mano húmeda
que ya está seca.
Solo le queda la verdad,
esa espuma que galopa
en la grupa del opio
de tus besos.

Buenas noches


Cuando la mentira que a nadie
le importa.
Ni a vos.
Ni a las enciclopedias.
Ni a los sapitos cantores de la noche.
Cuando la luna toda
te contempla como hermana
y te incendia los ojos.
y te estalla la boca.
La boca...
¡Oh, palabra cruel!
Territorio de peces, tu boca.
Faro último dónde no hay un beso.
No hay un solo beso
en la palabra boca,
y sin embargo
tu lengua envuelta en gerundios,
belleza convulsa y real.
Tu boca hecha de lenguas,
de muchas lenguas.
Construida...
Raíz amable del deseo,
de los puentes, de la sal.
Movimiento de Tchaikovsky.
Lechuza ciega.
Augurio de la lluvia.
Silencio del náufrago...